lunes, 20 de mayo de 2024

EL NAUFRAGIO DEL REMOLCADOR "PORTUGALETE" EN 1878

 

El remolcador "Algorta" hermano gemelo del "Portugalete.

En la última entrada hacia referencia a los esfuerzos de Evaristo Churruca y su equipo por retirar los restos del “Portugalete” vapor hundido en los años 70 del siglo XIX en la entrada de la ría y que años después todavía no habían sido extraídos de la zona a pesar de los requerimientos realizados a la empresa propietaria del mismo.

El vapor “Portugalete” era un pequeño barco que realizaba labores de remolcador en la ría.

Tenía una eslora de 26,29 metros, manga 5,50 metros y 2,89 metros de puntal, siendo su propulsión a través de las ruedas de paletas que tenía en sus costados y que se movían gracias a la fuerza que le enviaba una máquina de vapor de 40 caballos.

El casco era de madera construido a tingladillo, con una popa redonda y una cubierta y un palo aparejado en balandra.

Construido en la localidad británica de Nort Shields, es adquirido en 1871 por una sociedad privada compuesta entre otros por el portugalujo Fernando Carranza.

Su denominación primitiva fue “Sea Queen” rebautizado con el nombre “Portugalete” el 5 de octubre de 1871.

Ha pesar del cambio de nombre, tanto este como otro gemelo que navegaban por la ría mantenían en su casco su primitiva denominación. En el Periódico “La Época” del 12 de agosto de 1872 dentro de un artículo que comentaba la visita de Amadeo de Saboya y su paseo por la ría, se indicaba: Formaban el cortejo que a D. Amadeo acompañó a lo largo de la Ría, ocho Vapores que remolcaban otras tantas lanchas y botes vistosamente engalanados.

Eran estos vapores el “Bilbao” y el “Portugalete” que hacen el servicio de la Ría (zapatillas), los dos remolcadores del puerto, que aún conservan su nombre inglés “Sea Queen, aunque aquí han sido bautizados con los nombres “Portugalete” y “Algorta”


 Fernando Carranza, uno de los propietarios del "Portugalete"

El 19 de enero de 1878 naufragaba en las inmediaciones de la Torre del Piloto de Portugalete, realizando su capitán, Eloy Tajada García la siguiente declaración o protesta de mar ante el notario de Portugalete en la que indica: “Ayer a cosa de las tres de la tarde tomó de remolque con su citado vapor “Portugalete” a los buques bergantín inglés llamado “Leander” y bergantín-goleta inglés “Laura Isabel” y que siguió sin novedad remolcándolos ría abajo desde el fondeadero del Desierto hasta próximo el solar de esta Villa. En el que vio le ordenaba el Sr. Piloto Mayor de barra saliera con los buques que remolcaba, mediante la señal de la bandera blanca, que da salida por la barra a todos los buques que a tal efecto se le largue, y prohibitiva para la entrada de ningún otro ínterin dicho Sr. Piloto Mayor no largue otra de color encarnado, que con tal motivo desde dicho punto del solar siguió con sus buques remolcados obedeciendo exactamente las señales que se hacían con aquella bandera blanca hasta la salida de los muelles, y fuera de estos, a corta distancia, observó con extrañeza se dirigía por la barra para dentro, un vapor, contra tales señales como queda indicado, y viendo que dicho vapor venía navegando por su Nordeste, siguió el relatante dando todo el resguardo posible, obedeciendo al mismo tiempo las señales del Sr. Piloto Mayor; pero  de repente el citado vapor que observó en aquel momento era el “Jovellanos”, pasó con gran marcha por la proa a alguna distancia por su Sudoeste y entonces el exponente guiñó todo al Nordeste cerrando totalmente la caña a babor, pero una vez de haber parado el mencionado vapor a la parte del Sudoeste de su vapor y de los buques que remolcaba, guiñó de repente el citado vapor “Jovellanos”, por lo que visto que le venía a embestir, paró la máquina y dio a esta para atrás todo lo que pudo, dando siempre el costado de babor pero no bastaron todas estas maniobras y le embistió el referido vapor “Jovellanos” con su proa entre el tambor y la proa de dicho costado de babor con tal ímpetu que le destrozó de tal manera que fue su vapor “Portugalete” a pique instantáneamente, viéndose precisado el exponente a tirarse al mar  y salvarse a nado, siendo recogido con los otros cuatro tripulantes, que tripulaban su dicho vapor “Portugalete” en dos lanchas de esta cofradía, quedando completamente perdido este su vapor en el cantil de la playa de La Peñota a la parte del Sudoeste, hasta donde lo trajo arrastrando el mismo vapor “Jovellanos”, causante de esta perdida, por lo que protesta una, dos, tres veces y cuantas sean necesarias contra el mencionado vapor “Jovellanos” o quien haya lugar, manifestando que los otros cuatro señores que tripulaban dicho su vapor “Portugalete” lo eran los presentes D. Antonio de Basauri, maquinista, D. Gabriel Zarragoitia, timonel, D. Juan Bautista Naberan y D. Tomás de Satrustegui, fogonero y muchacho, domiciliados en esta Villa y enterados de cuanto queda expresado por el Sr. Capitán D. Eloy  y haberlos leído ya el Notario en alta e inteligible voz lo que antecede, dijeron estar conformes en su todo, ser cierta y verídica la relación hecha por el citado Sr. Capitán y exacto los hechos sucedidos, en la pérdida del vapor remolcador “Portugalete” por culpa y falta del vapor “Jovellanos” que lo echó a pique.

Así lo dicen y firman el Sr. Capitán y demás que saben siendo testigos D. José de Madariaga y D. Fausto de Eguía vecinos de esta dicha Villa, a quienes advertí yo el Notario del derecho que la ley les concede a leer por sí esta escritura o hacérmela leer y enterados optaron por esta última parte y después de haberla leído yo el Notario en alta e inteligible voz, aprobado que fue por todos y manifestaron los testigos no tener impedimento legal para serlo, signo, firmo y rubrico yo el precitado Notario.

Firmado por el Notario, Capitán y testigos, en Portugalete a 20 de enero de 1878. 

Unos días después de producirse la pérdida del Portugalete” el periódico El Imparcial del viernes 23 de enero de 1878 indicaba: “El vapor remolcador “Portugalete que se fue a pique el sábado en la ría de Bilbao, ha desaparecido de la vista hundiéndose por completo. El martes lo examinó un buzo y le encontró hecho pedazos, la proa por un lado y la popa por otro”

A.P.T.

 

jueves, 16 de mayo de 2024

LA SEÑALIZACIÓN DE LOS NAUFRAGIOS EN LOS PLANOS DE EVARISTO CHURRUCA

Plano de 1879 en el que se puede apreciar dibujado donde se encontraban los restos del "Rita" hundido en la zona años antes.

Como ya he comentado en varias entradas de este blog, hasta la construcción del Muelle de Hierro, obra de Evaristo Churruca, los naufragios de todo tipo eran la tónica frecuente en la entrada y la salida al abra.

Las pérdidas materiales y humanas se podían contar por miles a lo largo de la historia, algo que disminuye de manera sobresaliente tras la finalización de los trabajos del muelle y encauzamiento de la ría.

Churruca era, sin lugar a dudas, un gran ingeniero que se encargó, no solo de eliminar para siempre la tan temida barra de arena, sino que también limpio el recorrido fluvial de cualquier obstáculo, natural o artificial, que pudiera dificultar la libre navegación por todo el recorrido navegable hasta los diferentes muelles de carga y descarga.

Una de las labores que se toman con mucha importancia por parte de Churruca y su equipo es la eliminación de los restos de los pecios que se encontraban esparcidos por la entrada y bocana de la ría.

De la eliminación de estos restos nacen diferentes negocios. Desde las sociedades que se encargaban de comprar y retirar de las aguas lo que quedaba de los barcos hundidos, fuese carga aprovechable o partes de las máquinas y enseres para su posterior venta, hasta los oficios que daban soporte a trabajos de submarinismo, inmersión y rescate.

Generalmente, las obras comenzaban con la retirada de los mástiles, chimeneas y puente de mando si estos sobresalían de las aguas o se encontraban a poca profundidad, algo que, de no ser retirados, podían provocar que otros barcos llegaran a colisionar con estos restos ocasionando nuevos naufragios.   

Plano de 1883 donde se aprecian señalados los restos del "Rita" el "Volga" y el "Tartesus".

Finalizados estos trabajos, los restos del casco que permanecían en el fondo de las aguas se volaban con dinamita, retirando los más voluminosos, dejándose los que por su tamaño no pudieran provocar peligro de ningún tipo a la navegación.

Una de las primeras labores dentro de este proceso se produce en 1877. En un informe de ese año se indica como los restos del vapor “Portugalete” se hallaban sumergidos y abandonado en la entrada del canal de la ría, Lo que quedaba de este pecio era el casco, siendo en esas fechas un importante impedimento a la navegación de aquella parte del recorrido fluvial.

Tras publicitarse en la prensa el concurso en el que se indicaban las condiciones y la cantidad monetaria (1.500 pesetas) a sufragar a la empresa interesada en la retirada de estos, la adjudicataria cumple fielmente con lo suscrito. Se retiran los restos más aprovechables del “Portugalete” siendo posteriormente vendidos.

Según las Ordenanzas de Marina “compete al dueño ó armador del buque que vaya a pique donde pueda perjudicar a los puertos, proceder a su extracción”, algo que no había sucedido en este caso desde el naufragio del “Portugalete”. Tras la finalización de esta labor, se procede a la voladura de los más voluminosos remitiéndose la factura de todos los trabajos a los armadores del vapor, compañía que se había desentendido de los mismos desde el momento de producirse su naufragio.

En similares circunstancias se encontraban los restos del vapor “Labernock” un barco que se había a pique en el canal de la benedicta y que el casco tuvo que ser destruido con dinamita, teniendo un costo de más de 3.000 pesetas del momento que también fueron reclamadas a la empresa propietaria de la nave.

Plano de 1888 en el que se aprecian los restos del vapor "Westhern".

En varios de los planos que realiza Churruca, antes y durante la construcción del Muelle de Hierro, este plasma en estos documentos el lugar geográfico donde habían embarrancado algunas naves hasta esas fechas y donde se encontraban sus restos en esos momentos.

Las primeras representaciones se encuentran en los últimos años de la década de los 70 del siglo XIX. En 1879 ya aparece representado el lugar donde se encontraba el “Rita”, un barco hundido en 1863 y que sus restos no habían sido retirados del lugar en esas fechas.

En 1882 y 1883 aparecen nuevamente representados los restos del “Rita”, y en el mismo documento los del “Volga” y el “Tartesus”, este último hundido junto al Muelle de la Benedicta.

En otra de las cartas (esta fechada en 1888) se puede observar cómo se encuentran señalados los restos del vapor “Westhern” nave que había naufragado frente a Portugalete el mes de mayo de ese mismo año. Los pecios señalados años antes, tras ser retirados de las aguas, ya no se especifican en este nuevo documento.

Tras la retirada de los restos de estos pecios, en las siguientes cartas náuticas que se editan posteriormente a estas fechas no vuelven aparecer señalados. Tampoco aparece ningún otro vestigio de la presencia en las aguas de barcos hundidos por lo que se supone que esta circunstancia se encontraba subsanada, bien retirando los mismos de manera inmediata o volando estos con dinamita, permitiendo de este modo la libre navegación por toda la zona marítima de la entrada y salida del Nervión.

Estos documentos son una muestra de las escasas pruebas gráficas de la señalización y localización de barcos hundidos en nuestra zona.

A.P.T.