domingo, 1 de mayo de 2016

LA ELIMINACIÓN DEL CEMENTERIO CIVIL DE PORTUGALETE EN 1932.



En la entrada anterior indicaba como en la época en la que nuestro biografiado desempeñaba su trabajo, el cementerio estaba dividido en dos partes, una para el común de los mortales de la sociedad católica, una sociedad dirigida entre el clero local, los prohombres de la villa y el resto de las fuerzas vivas (tenderos que portaban los pasos procesionales en semana santa, beatas de congregaciones marianas y un pequeño etcétera) y luego estaba el cementerio civil, en el que congregaban los díscolos, personas de ideas avanzadas que habían acabado de manera personal con la presión del clero y lo que ello representaba.

Entre los mismos, personas de la talla de Juan José Conde Pelayo, sin lugar a dudas una de las personas más avanzadas que conoció la villa de Portugalete, su yerno, el músico y actor José Tejada, una referencia del mundo de la cultura del momento, personas de otras confesiones religiosas, miembros de partidos u organizaciones de izquierda que lo de rezar y obedecer al clero no lo llevaban bien y un pequeño etcétera que se excluía incluso en los últimos momentos de su vida del resto de sus vecinos, familiares y amigos.

Tras la llegada de la segunda república en 1931, las autoridades locales del momento deciden eliminar todo tipo de barreras que separaban los dos espacios, derribando los muros que hacían frontera entre las últimas moradas de los jarrilleros.

En enero de 1932 la corporación municipal encabezada por Félix González Cintora y Cándido Busteros Orobengoa acompañados por un nutrido grupo de portugalujos, bandera de la localidad al hombro, derriban físicamente el muro que separaba los dos espacios. 

Curiosamente, tras la llegada de la dictadura, estos dos lugares vuelven a separarse físicamente perdurando de este modo hasta el año 1979 en que nuevamente una corporación elegida de forma democrática elimina este negro muro que separaba a los portugalujos en los últimos espacios de su vida.

Junto a estas líneas y a modo de ilustración, acerco la imagen que reprodujo la prensa del momento de este histórico momento, una imagen que da muestra de la importancia que se dio en ese momento a una decisión acertada y que nunca tendría que haberse producido.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.

JOSÉ MARÍA ALDAY, ENTERRADOR PORTUGALUJO EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX.



Portugalete ha contado a lo largo de su dilatada historia con gran número de personajes célebres que  han la perdurado en la memoria local, pasando sus vidas y vicisitudes de generación a generación. 

Uno de estos personajes fue en el pasado José María Alday, sepulturero de la villa nacido en Portugalete en 1884 y cuya trayectoria profesional fue recogida por la prensa del momento al celebrarse las bodas de plata al frente de su particular profesión en 1927.

Alday entra a formar parte de la plantilla de trabajadores del ayuntamiento el 3 de septiembre de 1902 con tan solo 18 años.  En un principio compaginó el trabajo de sepulturero suplente con el de jardinero, oficio este aprendido de su progenitor. 

Si bien como enterrador eventual realizó varios enterramientos a requerimiento de algunas familias portugalujas, el primer enterramiento ya como sepulturero oficial de la villa lo realiza al fallecer una de las hijas del chofer de los Chávarri.

En este periplo laboral dio sepultura a Francisco Mendoza Sanchez, sargento del cuerpo de carabineros, asesinado en Portugalete por el también carabinero Agapito Zorrilla Sáez. Este último fue fusilado en nuestra localidad, siendo Alday testigo de este último suceso. Sobre este suceso realicé en el pasado una entrada en este mismo blog. 

Alday calculaba que durante estos primeros 25 años de su vida laboral habría enterrado a unas 4.000 personas, muchas de ellas ahogadas en aguas de la ría.  El periodo con más trabajo para Alday se centra durante el mes de octubre de 1918 al fallecer 53 personas, muchos de los mismos a consecuencia de lo que se conocía en esas fechas como “gripe española”, una enfermedad que acabó con la vida de más de 50 millones de personas aquel año en todo el mundo.

Alday registraba en un libro los fallecimientos encontrándose en el mismo  Marcelino Amenabar, Enrique y Gonzalo Salazar, el Marqués de casa Torre, Enrique Areilza o José Manuel Zubeldia.  Así mismo se encontraban registrados los enterramientos dentro de lo que se conocía en aquel tiempo como Cementerio Civil, encontrándose en esas fechas enterrados Gregorio Urraza, Lino Gutiérrez (más conocido en la villa como el americano), Juan José Conde Pelayo y su hijo político José Tejada, Aquilino Ruiz Poza, Daniel Lanzagorta y otros más que eran separados en esas fechas del recinto principal del cementerio.

José María Alday desempeño este oficio durante décadas, rindiendo desde estas líneas un sentido homenaje tanto a José María como a miles de trabajadores como el que a lo largo de su vida sufrieron penurias para poder llevar un salario digno con el que mantener a sus familias. 

Junto a estas líneas y a modo de ilustración, una fotografía de José María Alday tal como aparece en la prensa del momento en la que se da cuenta de sus 25 años al frente del cementerio local. 

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.

viernes, 29 de abril de 2016

BANDA DE MÚSICA MILITAR EN EL PORTUGALETE DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX.



Como de todos es conocido, una parte importante de las tradiciones musicales que todavía hoy perduran dentro de nuestro calendario festivo, tienen su origen en las antiguas bandas musicales que acompañaban a los regimientos militares acantonados en Portugalete.

Muchos de los componentes de esas primitivas formaciones musicales fueron posteriormente los iniciadores y artífices de la creación de, posiblemente, la institución cultural mejor valorada por el conjunto de los portugalujos, me refiero a la Banda Municipal de Música de Portugalete.

Los documentos sobre estas primitivas formaciones no suelen abundar dentro de nuestro patrimonio gráfico por lo que me ha parecido de interés acercar una imagen de una de esas primeras bandas musicales que dependían del estamento militar pero que amenizaban las fiestas portugalujas décadas atrás.

En la imagen que acompaña a estas líneas se puede observar a una de estas bandas musicales posando junto a la estatua de Víctor Chávarri. Una imagen tomada con toda probabilidad durante una de las tradicionales jornadas festivas veraniegas de comienzos del pasado siglo XX.  

La formación se componía de 22 músicos contando al director de la misma que aparece en el lado derecho de la imagen, posando junto a los mismos un joven espontaneo de la localidad al que se le puede observar junto al bombo de esta banda.

Como comento en párrafos anteriores, la fotografía puede estar tomada en la primera década del pasado siglo XX, época en las que algunas bandas militares participaban en algunos actos del calendario festivo.

Esta imagen complementa otras de la misma temática dentro de este apartado de nuestra historia.

Espero que la misma guste y hasta la próxima.