lunes, 11 de enero de 2010

FELIX APAOLAZA, UNO DE LOS PORTUGALUJOS QUE CONTRIBUYÓ A CREAR EL ESTADO DE ISRAEL.


Al término de la guerra civil española y tras finalización de la contienda mundial, un nutrido grupo de exiliados republicanos participaron activamente en que los judíos dispersos por los diferentes países europeos pudieran disponer de un estado propio.

Dentro de la base de datos de portugalujos que pasaron gran parte de su vida en otros países cuento con al menos tres que tuvieron una reconocida participación en labores de ayuda de las organizaciones judías en llevar personas o armamento para fundar lo que sería con los años el estado de Israel.

En esta ocasión traigo al blog una pequeña biografía de uno de ellos, se trata del portugalujo Félix Apaolaza el cual participo comandando el buque mercante” Kefalos” transportando armas hasta Palestina.

Félix Apaolaza nace en Portugalete y siendo joven en plena guerra civil forma parte del 22 Cuerpo de Ejército dentro de un batallón comandado por el capitán baracaldés de la Guardia Civil Ibarrola.

Cuando se vislumbra que la contienda se decanta hacia el lado nacional Apaolaza junto con varios compañeros de armas deciden huir rumbo a África. Lo efectúan en una lancha de vigilancia de nombre “La Guapa” la cual se encontraba bajo la responsabilidad de dos compañeros vascos llamados Llona y Ugalde. La huida se efectúa el 31 de marzo de 1939 desde el puerto de Cullera en dirección a la localidad de Cherchel en Argelia. El grupo de excombatientes que logran huir en esta embarcación se acercan a la veintena estando varios días perdidos en la mar a consecuencia de un fuerte temporal.



Tras llegar a este puerto y deshacerse de las armas que portaban, se entregan a las autoridades francesas. En los primeros momentos de su estancia en este país se les instalan en un almacén. Apaolaza y sus compañeros son trasladados posteriormente en un tren de ganado a un campo de concentración en Boghan, zona enclavada en pleno desierto argelino. A la llegada al citado campo comparte la caseta de madera donde se les instala junto con personajes relevantes como Valentín Díaz “El Campesino”.

Desde este campo de concentración Apaolaza y sus compañeros son trasladados a otro donde un día, tras formar las autoridades del mismo a mas de 2.000 refugiados republicanos, son presentado ante un diplomático de las nuevas autoridades nacionales españolas. El mismo tras arengar a los refugiados sobre “las bondades del nuevo régimen” e incitarles a regresar a la península, es apedreado por los allí concentrados.

En 1940 y tras pretender ingresar en las filas del ejército francés son rechazados por los militares de este país con la frase “Francia no quiere soldados de un ejército derrotado” (hay que recordar que si bien las tropas facciosas tardaron en derrotar a la republica tres años, el ejército alemán se pego un paseo por toda Francia en menos de un mes y que la ayuda de los republicanos españoles fue crucial para liberar este país).

En Febrero de 1940 y junto a sus inseparables amigos Llona y Ugalde, es trasladado al campo de Bohu-Aría en el Marruecos francés, distribuyéndoles en una brigada de trabajadores encargada de la construcción de una línea de ferrocarril de 50 km. de largo. Cada trabajador debía de cavar 3 metros cúbicos diarios acumulándose el trabajo del que no podía realizarlo, hay que tener en cuenta que la mayor parte de los internados en este campo tenía la salud muy mermada debido a las condiciones del campo, encontrándose gran número de ancianos o enfermos. El sueldo diario era de un franco y diez centavos dinero que no alcanzaba ni para la compra de un sello de correos. El trato de los franceses a los residentes del campo fue inhumano en muchas ocasiones, reduciendo las raciones de comida a la más mínima muestra de descontento o llegando a amarrar a algunos de los internos a norias como si fueran animales de carga.


A finales de Marzo de 1940 las autoridades cambian de política con los internos incitándoles a enrolarse en la legión Francesa. Apaolaza junto con su amigo Llona se alistan en este cuerpo militar mientras Ugalde permanece en el campo. Llona y Apaolaza son trasladados hasta el cuartel que se encontraba en Siddi bel Abbes, comenzando desde ese momento la planificación de un plan de fuga que les sacara de esta desértica zona. Sin oportunidades de ver un momento propicio Apaolaza permanece en la legión durante dos años. La fuga la lleva a cabo finalmente en Corond Bechar lugar situado en pleno corazón del desierto, desde donde parte hasta Bou- Arfa por indicaciones de miembros de la Francia libre del General Charles de Gaulle, lugar por el que se estaba construyendo una línea de ferrocarril.

Tras caminar por el desierto y siendo auxiliado en varias ocasiones por los innumerables refugiados republicanos que trabajaban en esta línea férrea, logra burlar la persecución de que es objeto por parte de las patrullas militares que salen en su busca. En este periodo se encuentra con su amigo Ugalde el cual se encontraba en esos momentos muy debilitado debido al duro trabajo, incapaz de acompañarle en su huida. Después de lograr una cita concertada en la localidad de Oujda gracias a un contacto con la resistencia, llega a esta localidad escondiéndose en un domicilio local durante cuatro días. Al cabo de los mismos viaja hasta Casablanca en tren, sin dinero, ropa y comida, una vez en este puerto marroquí y tras serle facilitado una salvoconducto por parte de un refugiado nacionalista de Sestao de nombre Mencía, logra embarcarse como polizón en el barco Qualza, nave con destino a Méjico cargada de refugiados, encontrándose entre los mismos el ex presidente republicano Niceto Alcalá Zamora el cual intercede por Apaolaza para regular su situación en el país azteca. Gracias a este político Apaolaza obtiene la carta de refugiado en Méjico.



Una vez desembarcado en Méjico logra trabajo como maquinista en el barco “El Vita”, la misma nave utilizada meses antes por el gobierno de la republica española para sacar del país parte del patrimonio económico del estado. En este barco navega durante diez meses entre Cuba Y Méjico, trabajando con posterioridad en la fábrica de conservas “Villarias” propiedad de un exiliado de Santoña. Tras estos trabajos pasa 5 meses en Guatemala y embarcar durante varios años en distintas naves de diferentes compañías consignatarias ingresando posteriormente en la Lloyd americana, fechas en las que conoce a un capitán judío que será en el le propondrá reunir una tripulación para transportar armas a Palestina.
La resistencia hebrea había adquirido dos barcos gemelos el “Kefalos” y el “Pinzón” los dos con bandera griega. Junto con otro Capitán republicano de nombre Manresa, se comprometen a tripular el “Kefalos”, formando la mayor parte de la misma exiliados republicanos de la guerra civil. La estrategia hebrea consistía en hacer creer que ambas naves partirían de Nueva York dirección Argentina con la intención de cargar grano en sus bodegas. El buque parte de Nueva York pero realizan escala en Tampico donde cargaran varios vagones de armas de procedencia americana, las armas estaban compuestas según el parte de carga de 36 cañones de 75 milímetros, 500 ametralladoras, 17.000 obuses, 7.000.000 de cartuchos y varios miles de galones de carburante para aviones. Para disimular la carga 1.400 toneladas cubrían las armas. Al tener conocimiento de esta particular mercancía por parte de la Royal Navy y de las intenciones de la resistencia hebrea para desembarcar este armamento en tierras palestinas, se decide cambiar el nombre de las dos naves en alta mar, el “Kefalos” se convierte en el “Pinzón” y viceversa llegando a tierras árabes tras 37 días de singladura. El solo tres días, las armas que habían costado semanas en cargar en el barco fueron desembarcadas por hombres, mujeres y niños, algunos de los mismos con números tatuados en su piel.


Tras desembarcar Apaolaza y sus hombres fueron interceptados en alta mar, detenidos e interrogados, trasladándoles a Nápoles donde permanecerán varios días bajo custodia hasta que les permitieron partir nuevamente.

Tras llegar a San Francisco navegara en varias compañías hasta el año 1949 fecha en la que se asienta en Perú donde pasara varias décadas hasta que se traslada hasta su Portugalete natal en 1985.

Los datos que aquí se aportan están sacados de varios artículos periodísticos publicados en la prensa local tras su regreso del exilio.

Una interesante vida llena de aventuras y sufrimientos. Espero que esta biografía guste y hasta la próxima.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

NO somos muchos pero siempre luchando aupa Portugalete.

Miren dijo...

Abuelo de mi vida siempre te recordaré!!!

FELIX APAOLAZA dijo...

Me siento orgulloso por sus ideales de libertad y su lucha contra el fascismo despiadado, agur gudari.
Tu hijo Félix Apaolaza López

Paco Espinosa S. dijo...

Paco Espinosa: Viejo querido,siempre harás falta al vino de mi mesa.Siempre te recordaré con cariño.Pero esa historia que cuentas es bastante acicada pero no obstante,menor que tus gloriosas incursiones por los burdeles de Paita Y Máncora..Te recuerdo cantando."Villa de Portugalete barrio de los jarrilleros..." y "Verdes mis algarrobos,verde.."y Sobre todas: "LA INTERNACIONAL"

Anónimo dijo...

Conocí a Don Felix en el aeropuerto de Piura, y de sus andanzas por el mundo y sobretodo por Mancora y Paita por los amenos relatos de mi amigo Felix Apaolaza Lopez.

Saludos
José Sessarego

acoflores dijo...

Antxon Alvarez Urresti, José Antonio Oruesagasti y Félix Apaolaza, después de una jornada harto cervecera en el bar Zela de la plaza San Martín de Lima, decidieron secuestrar el retoño del Árbol de Gernika, que había sido transplantado a terrenos de la Embajada de España en el Perú, algún día de los años 50s, por considerarse con más derecho a su posesión, que el gobierno franquista de la época. Algo imprevisto ocurrió que dió al traste con la operación Gernika-Lima. Que Dios bendiga a los tres osados patriotas y los tenga a su lado...

Anónimo dijo...

Soy el bisnieto de este impresionante hombre, recuerdo ver su foto en la habitacion de mi abuelo.. orgulloso de mis raices