domingo, 26 de octubre de 2008

PORTUGALUJOS EN OTRAS TIERRAS: VICENTE SAN JOSE DE LA PEDRUEZA

Hace unos años recibí por mediación de una gran amiga, la escritora portugaluja Leonor Tajada Conde Pelayo, una biografía de otro portugalujo afincado en Mexico el cual llega a publicar parte de sus trabajos de poesia en la prensa del momento.
En esta entrada inserto la descripción del mismo tal como me la remitieron, posiblemente realizada por algun descendiente del mismo.

VICENTE SAN JOSE DE LA PEDRUEZA.

Nacido en Portugalete el 8 de septiembre de 1886, último de los hijos de Benito San José Llantada, marino, y de Felipa de la Pedrueza y Ubarri, ambos de Portugalete.
Abuelos paternos: Pío San José, de Medina de Rioseco (Valladolid) y
Sebastiana Llantada, de Portugalete. Abuelos maternos: Félix de la Pedrueza, de Sopuerta y Carmen Ubarri, de Valmaseda.
VICENTE, que cursó estudios elementales en la escuela pública de su población natal, destacó en el coro infantil de Santa María, y realizó estudios de solfeo, piano, armonía y composición, con maestros particulares. Infatigable lector, ávido de adquirir cultura, devoraba cuanto papel impreso caía en sus manos.
Siguiendo la misma trayectoria de su padre y sus hermanos Juan y Alejo, cursó la carrera de Náutica en la Escuela de Santurce, obteniendo el título de piloto, y navegando a partir de los 16 años. Inicialmente en periplos de cabotaje por puertos peninsulares, y posteriormente en barcos cargueros por toda Europa atlántica y mediterránea; de la primera, hasta el mar Báltico, y de la segunda, hasta el mar Negro. En momentos libres que le dejaban sus travesías, estudiaba contabilidad, titulándose en Bilbao en lo que luego dio en llamarse Profesor Mercantil.
Dotado de singulares disposiciones para la poesía y para la música, VICENTE produjo composiciones literarias desde temprana edad, muchas de las cuales fueron publicadas en "El Noticiero Bilbaíno", y las más corrieron de mano en mano entre sus numerosos amigos de Portugalete y Bilbao. Poesía religiosa, lírica y principalmente, festiva, de magnífica calidad y exhuberante imaginación, a la que no daba VICENTE ninguna importancia, dado su temperamento sencillo y tímido. Como homenaje a María Luisa González Gómez, su prometida entonces y más adelante su esposa, mandó imprimir VICENTE, en ejemplar único, un libro que recogía versos en castellano, inglés, francés y asturiano, por ser la citada dama de este origen; de más está decir que todos iban a ella dedicados.
Buen conocedor de la música vasca, produjo VICENTE un zortziko "Aupa Neskatxa" y un kalegira "La Bajada de San Roque", que entregó a la Banda Municipal de Bilbao y fueron interpretadas en numerosas ocasiones durante los conciertos dominicales en el Paseo del Arenal. Otras obras regaló a la sociedad Coral de Bilbao, de la que era socio. Lo mismo que sus versos, no conservan apenas sus descendientes copias de sus producciones musicales, por haberlas diseminado VICENTE con gran prodigalidad. Todos aquellos que oyeron a VICENTE interpretar al piano sus obras y otras muchas, incluso sonatas de Beethoven y valses y polonesas de Chopin, coinciden en opinar que, sin ser un virtuoso de ese instrumento, imprimía una emoción inenarrable a sus ejecuciones.
Intervino brevemente VICENTE en política local, en el cargo de Concejal del Ayuntamiento portugalujo, dentro de un grupo conocido entonces como "Los Jóvenes Turcos". Profundamente católico y buen practicante de su religión, su espíritu abierto y comprensivo (su honda caridad cristiana, podríamos mejor decir), no desdeñaba la amistad de personas de todos los estratos sociales: de armadores a grumetes, de sardineras a linajudas damas nobles; y de todas las ideologías, igual masones que anarquistas, independentistas vascos, liberales, "ultramontanos", todos cabían en su generoso corazón.
Ya en poder del título de Capitán de la Marina Mercante, ingresó VICENTE en el año 1920 en la Compañía Trasatlántica Española. Empresa naviera que ondeaba el pabellón español por todos los mares del mundo. Continuó versificando y tocando el piano (en el salón de segunda clase, pues su modestia le impedía destacar), los ratos libres que le dejaba su cargo de Tercer Oficial, y navegó sucesivamente en las líneas del Golfo de Guinea, de Oriente (hasta Japón y Filipinas), de América del Sur y de América del Norte. En este último destino conoció a María Luisa González Gómez, con quien contrajo matrimonio en Santander, el 5 de septiembre de 1927.
Al año siguiente imprimió VICENTE un rumbo muy diferente a su vida, o como él decía, "viró en redondo", radicándose en la capital mejicana, donde trabajó como contable de una empresa fabricante de harinas, hasta su retiro a finales de la década de los cuarenta.
Allí nacieron y crecieron sus seis hijos, allí gozó VICENTE de una estrechísima y envidiable unión familiar, al tiempo que su producción literaria y musical iba menguando progresivamente.
Efectuó un viaje a España el año 1954 (ida y vuelta en "vapor", naturalmente) y tuvo la alegría de abrazar a su hermano Juan y a sus dos hermanas, además de besar el suelo de su amadísimo Portugalete. Nuevo recorrido por España en 1961; la senectud imponía limitaciones en su organismo, no en su mente, que conservó ágil y despierta siempre. Víctima de enfisema pulmonar, el 24 de enero de 1968 arribó VICENTE a puerto seguro. Su idolatrada esposa fue a reunirse con él veinte años más tarde, el 18 de junio de 1988.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una hermosa biografía de mi abuelo querido. Gracias!
María Luisa Vargas San José

itziar dijo...

Hermosa biografía de un potugalujo universal profundamente vasco y español. Gracias Vicente hijo por este trocito de historia.
Irene