domingo, 27 de julio de 2014

LA VISITA DEL REY ALFONSO XIII EN 1902



Durante décadas, muchas décadas, la villa de Portugalete era lugar obligado de veraneo de buena parte del mundo aristocrático, político y empresarial de la época.



Al rebufo de la programada visita que año tras año realizaba la familia real del momento a nuestra localidad, gran número de empresarios, aristócratas o personajes del mundo político acudían en tropel hasta Portugalete. Algunos se asentaban únicamente las mismas fechas en las que los reyes pasaban sus vacaciones  en la zona, mientras otros, disfrutaban de los meses estivales  al completo, repartiendo su tiempo entre los paseos por el muelle, los baños de agua salado del balneario o las tertulias de todo tipo que se organizaban en los salones del hotel.



Como era de suponer, la llegada de los regios visitantes era seguida y organizada en parte por las autoridades locales, colocando bandos y carteles en los que se llamaba a la población a recibir a los monarcas con muestras de afecto y simpatía.

Uno de los actos sobre los que se realizaba una especial incidencia era el mismo momento del recibimiento. Lo reyes llegaban generalmente a bordo de algún barco o yate hasta las aguas del abra, lugar donde desembarcaban hasta un remolcador o falúa engalanada que les llevaba hasta tierra firme.



Una vez desembarcados en tierra, tanto los reyes como los acompañantes que formaban el séquito, eran recibidos por las autoridades locales, agasajándoles y mostrando los rincones más emblemáticos de la localidad.

El protocolo se repetía año tras año, momento en los que se podía contemplar de manera pública a los “tiralevitas”  locales peloteando a los visitantes, poco más o menos como sucede hay en día.



La entrada de hoy está dedicada a los momentos previos a la visita de los reyes a nuestra villa, esos en los que los monárquicos, los representantes de las clases sociales más influyentes y demás personajes locales del momento, se preparaban para el recibimiento de toda la comitiva oficial.

En las imágenes que acompañan a este texto se puede observar  a una de las embarcaciones que se dirigen al recibimiento de la comitiva real camino del Abra. En ellas y de manera distendida, se puede apreciar a las personas que viajan en su interior, desde un grupo de elegantes mujeres que posan de manera relajada ante el fotógrafo a la plataforma instalada al efecto para alojar personas dentro de esta nave.



En otra de las instantáneas se puede ver  al capitán de la embarcación junto con otros mandos mientras en la parte del puente se observan otro grupo de féminas ataviadas  elegantemente.

En las siguientes imágenes recogen los momentos de la llegada de los monarcas al Abra dentro de un buque de la Armada, el trasvase de los mismos a bordo de una falúa hasta el barco que les llevará ría arriba, el viaje en esta embarcación y finalmente el desembarco de los mismos en su destino final.



Se puede apreciar en varias de las instantáneas la villa de Portugalete, apreciándose la figura del Puente Vizcaya.

Este tipo de imágenes nos acercan a momentos concretos de la historia de nuestra localidad, pasajes que eran vividos en primera persona solo por una casta de escogidos pobladores de la villa, algo similar a lo que sucede hoy en día.



Unas nuevas imágenes que intentan acercarnos a  sucesos que verano tras verano sucedían en Portugalete y pueblos limítrofes  de manera habitual y que han quedado para el recuerdo gracias a documentos como los que acerco en esta entrada.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.