lunes, 26 de septiembre de 2011

FERNANDO CARRANZA, EL ALCALDE QUE DIMITIÓ EN DEFENSA DE LOS INTERESES DE SUS CONVECINOS


En breve comenzaran otras elecciones en las que nuevamente se nos prometerá el elixir de la eterna juventud, la solución a todos nuestros problemas y otra serie más de milagros que una vez pasadas las mismas nos devolverán a la cruda y áspera realidad.

En Portugalete hemos tenido dentro del consistorio casi de todo. Hemos podido ver cómo han pasado por nuestra villa concejales y alcaldes de otras localidades que han ocupado cargo remunerado en pueblos vecinos, ocupando con anterioridad o posterioridad a estos cargos, concejalía y sueldo en nuestro ayuntamiento. Jamás he entendido como una persona puede ser concejal de tres pueblos distintos, o como se pueden ocupar puestos bajo el paraguas de distintas siglas, algunas de ellas antagónicas ideológicamente. Por motivos como estos es por lo que soy un fiel partidario de las listas abiertas, sobre todo en el campo municipal. Posiblemente muchas de las caras que hoy adornan o han adornado la representación local jamás hubieran tenido un asiento en el salón de plenos sufragado con los impuestos de todos nosotros y cuyas nóminas superaban con mucho el salario medio portugalujo.

Otra de las curiosidades era ver como en una legislatura un concejal es el titular de la concejalía de hacienda y en otra de la cohetes, petardos y tracas diversas y que las caras no cambian, siempre son los mismos, algunos con una carrera que les ha dado para jubilarse con una pensión que nunca hubieran obtenido de haber ocupado de manera continuada sus antiguos trabajos, esos que dejaron atrás hace tantos años que ya ni se acuerdan que un día se dedicaron a otros menesteres.


Hoy acerco al blog la figura de otro tipo de político, los que dimitían, porque hoy no dimite de su puesto ni Dios.

Al parecer y hasta 1909, existía desde tiempo inmemorial la costumbre de celebrase un mercado en la plaza local todos los domingos del año. El mercado suponía la afluencia de gran número de personas de los pueblos vecinos lo que incentivaba el comercio en todo tipo de establecimientos siendo una importante entrada de ingresos en muchos hogares portugalujos.

Los bares, fondas, restaurantes y ultramarinos tenían como principal fuente de riqueza el mercado dominical, día en el que vendían muchas de sus mercancías a las personas que por distintos motivos acudían ese día a Portugalete.

Por una orden gubernativa se prohibió en esas fechas la apertura de los comercios los domingos, algo que al parecer no tuvo mucha repercusión en nuestra villa hasta que una denuncia ante el gobernador acabó con la imposición de una multa de 500 pesetas al máximo representante del consistorio jarrillero, su alcalde Fernando Carranza.

El señor Carranza fue multado en más de una ocasión por incumplir la Ley de Descanso Dominical, intentado conversar y llegar a un punto de unión con el máximo representante civil de la provincia, algo que no se consiguió ante la cerrazón del gobernador.

Finalmente Fernando Carranza presentó su dimisión como Alcalde de la N. Villa de Portugalete en protesta por una ley que perjudicaba seriamente los intereses de muchos portugalujos del momento.




Fernando Carranza era una persona con un notable capital que entre otros puesto ostentó la presidencia de la Diputación de Bizkaia.

Para ilustrar esta entrada inserto una imagen del Alcalde de Portugalete Fernando Carranza tal como parecía en los periódicos de aquellas fechas así diversos recortes en los que se da cuenta de los hechos que aquí se resumen.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.