domingo, 17 de marzo de 2013

LOS BOTEROS DE LA RÍA PORTUGALUJA EN 1890.




Con anterioridad a la construcción del Puente Vizcaya y desde hace siglos, la única manera de comunicación entre la villa de Portugalete y la orilla vecina de Las Arenas no era otro que el servicio de lanchas movidas a remo.

Los boteros, generalmente vecinos de Portugalete, se encargaban de pasar de una margen a otra de la ría pasajeros, bultos o animales, merced al esfuerzo humano, facilitando la actividad comercial sobre todo en los días de mercado o con el transbordo de viajeros que llegaban a nuestra localidad a través del ferrocarril y necesitaban pasar a la otra orilla.

La llegada del Puente Vizcaya redujo de forma considerable este servicio, activándose de manera importante durante los años de reconstrucción del transbordador tras su destrucción en la guerra civil. Desde 1937 hasta la reinauguración del Puente en 1941 los botes volvieron a ser la forma de comunicación más rápida las localidades de Portugalete y Getxo.  

Que hoy en día pase un camión de una orilla a otra o en el pasado los diferentes animales que durante décadas han servido de ayuda a las aldeanas a transportar sus productos hasta el mercado jarrillero a través del Puente Vizcaya, nos parece normal, pero si nos retrotraemos al pasado, resulta difícil de imaginar cómo se podía realizar este viaje fluvial con ciertos animales años antes de la construcción del coloso de hierro.

Por ese motivo la entrada de hoy está dedicada a esos antiguos boteros, bogadores que con su esfuerzo, sorteando el continuo tráfico fluvial de los mejores momentos de la vida de la ría, pasaban todo tipo de objetos y mercancías de una orilla a otra.

Y que mejor para ilustrar estas líneas que acercar una instantánea del pasado siglo XIX, concretamente de 1890, en la que se puede apreciar el paso de tres bueyes desde la margen izquierda a la derecha en una prueba clara de pericia, dirigiendo la embarcación un solo botero, navegando en las cercanías de remolcadores y barcos de vela.   

Una fotografía que ilustra la actividad laboral de este gremio que perdura hoy en día, pero que gracias a los avances tecnológicos no tienen que realizar el esfuerzo que efectuaron sus antecesores.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.        

4 comentarios:

K.U. dijo...

Supongo que también las sardineras agradecieron este servicio para poder ir a vender a los pueblos y aldeas de la otra márgen. La fotografía es espectacular. Gracias por estos y otros artículos.

Alicia Uriarte dijo...

Esta entrada me ha recordado que mi padre tenía un botecito amarrado en el dique de Portugalete. A base de remos salía al Abra y venía cargado de panchitos, chicharritos, ... Se llamaba ALIMAR. Lo vendió y pasó a formar parte de las obras del superpuerto. Nunca le sacamos una foto. Acaso en tu gran archivo tengas alguna en el que aparezca nuestro bote.

Sigo el blog de manera sigilosa, es un archivo de oro sobre todo para los jarrilleros. Una forma de recuperar la historia desconocida u olvidada. Gracias.

haydée urrutia llanos dijo...

Mi abuelo era Portugalujo Valentin Lanos Sierra, yo me llamo haydée urrutia llanos,,,,,la guerra llevo a mi abuelo lejos Chile allí murió , se que fué botero , me encanta este blog , a lo mejor algún dia sabre algo más de su historia....mi madre tenía 7 años y sus recuerdos son vagos....

Piloto Mayor de la Barra dijo...

Haydée me gustaría si me pudieras facilitar un correo de contacto para comentarte unos temas sobre tu abuelo. El correo no se publicará en el blog. Gracias.