martes, 7 de julio de 2015

ANDRÉS ELOY BLANCO Y SU POEMA DEDICADO A MARIANA LARRABEITI EN EL QUE CITA A PORTUGALETE.



Durante siglos, autores de todas las tendencias y especialidades han tenido un hueco dentro de sus trabajos para acordarse de la villa de Portugalete.

Novelistas, dramaturgos o poetas han recogido en sus páginas recuerdos, vivencias o momentos de inspiración, escritos, que en la medida de lo posible, he ido recogiendo acercándolos a este blog de manera periódica.

La entrada de hoy está dedicada a uno de esos poemas que cita, aunque en esta ocasión de manera breve, la villa de Portugalete.

El poeta que reproduzco lleva por título Mariana Larrabeiti y está escrito en honor de esta activista afincada en Venezuela que realizó durante los años 30 del pasado siglo una profunda labor social con los hijos de los presos políticos que se encontraban dentro del penal La Rotunda.

El autor del mismo es el reconocido poeta venezolano Eloy Blanco, un poeta, autor entre otros de los versos “angelitos negros” poema que Machín hizo internacionalmente famoso gracias a su canción. 

Andrés Eloy Blanco fue en vida Presidente del Congreso de Venezuela y Ministro de Asuntos Exteriores, siendo considerado como uno de los principales  referente de la poesía de su tiempo, contando con diferentes reconocimientos tanto en Europa como en América y apareciendo sus trabajos en la mayor parte de los estudios y recopilatorios dedicados a la poesía.

Debajo de esta pequeña introducción acerco el citado poema, espero que el mismo guste y hasta la próxima.

MARIANA LARRABEITI

Mariana Larrabeiti
 mujer de Vizcaya, tierra de Bolívar.
 Los vascos le sacan el hierro a la tierra
 y se hacen con hierro, hombres,
 como se hace un martillo;
 nobles apellidos, fuertes como hombres.

El hierro vasco está en todo;
el Nervión lo lleva en el agua oscura,
Bilbao lo levanta en las grúas,
a lo largo de la ría
y clava su duro mastil en Portugalete
y lo hace flexible en el acero
del campesino y del minero,
del músculo redondo de Uzkudun
y del torso ancho del marinero.
Bilbao es un escudo
que tiene atrás un guerrero.

Mariana Larrabeiti,
en mi tierra hubo dos vascos:
uno, Lope de Aguirre, la tempestad,
el galernazo del Golfo de Bizcaya,
y el otro, Simón Bolívar.
La alta montaña cántabra
donde se desbaratan todas las olas
la perenne montaña, con su mina de hierro
de donde vamos sacando el hierro del ejemplo
para la espada mejor que esgrimiremos,
la perenne montaña, con su mina de oro
de donde vamos sacando el oro de la piedad
para la hermosa hora en que perdonaremos.

Y ahora, Mariana Larrabeiti.
En mi tierra hay muchos vascos;
ya los viste en las calles;
y viste en sus cabezas
aquella cosa azul, tan vasca,
aquella cosa redonda y azul
como un cielo pequeño
sobre la cabeza de la juventud.

Los has visto y no los olvides,
que ellos son el encanto de mi tierra
y recuerdan la tuya, y tienen de la tuya
el breve cielo azul en la cabeza terca.

Mariana Larrabeiti,
eres hermosa, como las tardes de Begoña
así, alta como ellas, y sobre todo, serena,
y flexible como el acero vasco
y estás aquí, con nosotros,
en las mejores de las horas.
Caiga tu dulce piedad sobre esos niños nuestros
como una arenga sobre las cabezas soñadoras;
caiga tu dulce piedad sobre esos niños nuestros;
ríeles lo mejor que ríes llórales lo mejor que lloras.

ANDRÉS ELOY BLANCO