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jueves, 30 de abril de 2015

JUAN DE ECHEVERRIA Y URUETE, EL PORTUGALUJO QUE FUE GOBERNADOR DE NUEVO LEÓN EN 1681.



Consultando un libro con la intención de documentarme sobre un futuro artículo me topé con que el autor del mismo dedicaba unas breves líneas a un antepasado de la villa que había ocupado cargos de responsabilidad dentro de la administración de la corona en México durante el siglo XVII.

Según el autor del mismo, uno de los gobernadores de Nuevo León durante el periodo comprendido entre 1650 a 1690 fue el portugalujo a Juan de Echeverria.

En 1681 y tras la muerte de Domingo Vidagaray, Gobernador del estado de Nuevo Léón, el Virrey Marqués de la Laguna nombra nuevo gobernador de esta zona de México al portugalujo Juan de Echeverria y Uruete.

Al parecer Juan de Echeverria contaba con el favor de diversos prohombres de la administración del reino en la península por lo que su elección venía avalada con buenas recomendaciones.

Su nombramiento como Gobernador de Nuevo León se hace efectivo el 20 de octubre de 1861.

En la fecha citada, Juan de Echeverria se encontraba residiendo en la ciudad de México, trasladándose desde esta localidad hasta la villa de Saltillo. Al parecer, Echeverria había sido tratado de alguna dolencia en la capital azteca. Según los galenos del momento el mismo sufría de cólera, sangre y melancolía, no resultando efectivo ninguno de los remedios que le administraban.

Tras agravarse sus enfermedades, Echeverria mandó hacer una litera y ser trasladado hasta Mazapil, falleciendo en una hacienda de nombre “Cedros” el 26 de diciembre de 1682.

Según el autor del trabajo consultado, Juan de Echeverria había nacido en Portugalete (Vizcaya). 

Sus padres eran Domingo de Echeverria y María de Uruete y Mendizabal. Contraería matrimonio con Juliana de Cepeda, hija del Capitán Ambrosio de Cepeda, afincado en la localidad de Coahuila.

No me ha sido posible localizar ninguna imagen de Juan de Echeverria por lo que en esta ocasión y acompañando a estas líneas de manera ilustrativa, inserto una imagen de un antiguo grabado de este estado Mexicano.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.      

viernes, 6 de diciembre de 2013

NICOLÁS RODRÍGUEZ DE FLOR, PRIMER MAYORDOMO DE LA COFRADÍA DE MAREANTES Y NAVEGANTES DE PORTUGALETE.



El 6 de diciembre de 1651 el Portugalujo Nicolás Rodríguez de Flor fundaba la Cofradía de Mareantes y Navegantes de San Nicolás y San Telmo, organización que aglutinaba a los diferentes trabajadores del mundo de la mar residentes en nuestra localidad.

Durante siglos, esta organización fue una de las columnas vertebrales del tejido asociativo portugalujo, encontrándose dentro de la misma capitanes de barco, armadores, pilotos y trabajadores de distintas actividades en el puerto y ría portugaluja.   

El portugalujo Nicolás Rodríguez de Flor es nombrado Mayordomo de dicha organización, apareciendo en primer lugar dentro de la larga lista de personas que han encabezado esta organización centenaria.



Hoy acerco al blog varias de las páginas de un manuscrito de 80 páginas realizado en 1662 a petición de Nicolás Rodríguez de Flor por el escribano Martín Ibáñez de Zalvidea Elorriaga en el que se da cuenta de la genealogía, nobleza y limpieza de sangre del portugalujo.

El manuscrito se recibe en Las Palmas de Gran Canaria ante el corregidor y Capitán General de las islas en esas fechas, encontrándose en el mismo datos tanto del apellido Rodríguez en Portugalete como de la familia Flor. Según se desprende de la lectura del mismo, Rodríguez de Flor se encontraba en la citada isla por esas fechas. 

En esta entrada inserto varias de las páginas de la información genealógica del primer Mayordomo que tuvo la Cofradía de Mareantes en sus comienzos, poniendo a disposición de toda persona u organización interesada, todo el libro en formato pdf, para ello solo hay que dejar un mensaje en esta entrada en el que se deje una dirección de correo electrónico. La dirección no será visible de manera pública.

domingo, 18 de marzo de 2012

LOCALIZADOS MÁS DE 2.500 RESTOS HISTÓRICOS EN DOS SOLARES DE LA CALLE COSCOJALES


La pasada semana, el concejal del consistorio portugalujo Ángel Anero informaba a través de los medios de comunicación del hallazgo de más de 2.500 restos históricos, de una antigüedad cercana a los ocho siglos alguno de los mismos, en las obras realizadas en dos solares de la calle Coscojales.

Según manifestaciones de este responsable municipal, se han hallado 2500 piezas de todo tipo; cerámicas, monedas, balas de cañón, casquillos de bala y hasta restos de un lagar.


El hallazgo fue descubierto por técnicos en diferentes catas, localizando entre los citados restos dos balas de cañón y un número determinado de casquillos de fusilería, estos últimos posiblemente de la confrontación vivida en nuestras calles durante la última guerra carlista.

Según manifestaciones de Ángel Anero, los restos se encuentran en estos momentos en dependencias del Museo Histórico de Bilbao donde están siendo catalogados. Solo esperamos que los más representativos vuelvan de nuevo a la localidad donde fueron encontrados para su exposición permanente en la torre Salazar y que no pase como en otras ocasiones que un importante patrimonio cultural portugalujo se encuentra disperso por distintas instituciones siendo cedido de manera arbitraria por particulares que en el pasado tuvieron acceso a diversos fondos y que sin consultar con nadie, los cedieron o donaron de manera definitiva, alejándose de nuestra villa natal, lugar donde nacieron y donde deberían de haber permanecido siempre.



Confiemos que en un espacio de tiempo no muy lejano se pueda realizar esta exposición, los restos más importantes localizados en nuestra localidad en los últimos años.

Espero que la entrada y hasta la próxima.

Para ilustrar esta entrada inserto varias imágenes de dos balas de cañón de la última guerra Carlista que se habían encontrado hasta la fecha en nuestra localidad así como de la antigua vivienda de la calle Coscojales donde se han localizado este conjunto de piezas históricas.


martes, 25 de octubre de 2011

PORTUGALETE EN DIVERSOS PLANOS DE LA COSTA CANTÁBRICA.


Una de las facetas que más interesantes de la historiografía portugaluja es sin lugar a dudas la evolución que se puede apreciar de la costa jarrillera a través del trabajo de diversos cartógrafos que han llegado hasta nuestros días.


Gracias a estas cartas náuticas de la costa cantábrica podemos conocer desde la evolución del nombre de nuestra localidad hasta obras y trabajos que han modificado para siempre el aspecto del puerto, márgenes y otros accidentes geográficos de nuestra villa.


En diversas cartas náuticas se pueden ver la playa antes de su desaparición, la costa sin el muelle de hierro o el pequeño puerto que dio nombre a la villa y que sirvió de abrigo de naves de diferente naturaleza y tamaño durante siglos.


En la entrada de hoy acerco al blog una serie de planos de diferentes siglos en los que se puede apreciar nuestra costa y nombre a través de los siglos, aparte de otras particularidades destacadas por los diferentes autores que realizaron los mismos.


Las imágenes están tomadas del portal de la Biblioteca Nacional de España y constituyen una pequeña muestra de la extensa colección que guarda esta institución cultural.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.

viernes, 31 de julio de 2009

UN PLEITO EN EL PORTUGALETE DE 1708

Una de las bases para poder tener conocimiento de las costumbres y de la vida cotidiana de nuestros antepasados, son sin lugar a dudas es estudio del gran número de pleitos que tenían nuestros antecesores, entre ellos, siglos atrás.
Portugalete cuenta con un amplio bagaje de pleitos que dan buena fe de las rencillas vecinales, de los cuales se pueden extraer nombres y domicilios de vecinos de la localidad, oficios, estado y un gran número de informaciones que nos acercan a esos portugalujos del pasado.
En esta ocasión traigo el enlace para la consulta de un trabajo relacionado con un pleito acaecido en Portugalete el año 1708.
El trabajo en que se recoge este litigio corresponde a la historiadora Sara Gómez Seibane y en el mismo desgrana la denuncia presentada por una vecina de Portugalete de nombre Josefa de Urioste contra Josefa de Humaran por un delito de calumnias al acusarla de robar perlas y diamantes de la casa de los Vallecilla.
El original al que ha tenido acceso la autora del trabajo se encuentra en el Archivo Histórico de la N. Villa de Portugalete Sección E, C3 n47, y junto a este, hay un buen número de pleitos que son de consulta pública y que están llenos de historias de nuestra villa.
Como ilustración de esta entrada inserto la imagen de Portugalete recogida por el cartógrafo Pedro Texeira en su libro del siglo XVII, imagen que junto con otras del mismo autor y de nuestra zona de influencia, se pueden descargar también de la red.
Espero que os guste el estudio y hasta la próxima.

http://hedatuz.euskomedia.org/4074/1/21123139.pdf

lunes, 11 de mayo de 2009

CARTOGRAFÍA Y CARTAS NÁUTICAS



La representación grafica que nos ha llegado hasta nuestros días de la villa de Portugalete procede en gran parte de obras y grabados publicados en el siglo XIX, siendo escasa y dispersa en periodos anteriores, teniendo conocimiento de distintos parajes de Portugalete a través de cuadros pintados por artistas del momento.


La situación geográfica en la que nos encontramos ha motivado la representación de Portugalete en gran número de cartas náuticas, planos o portulanos, merced a los cuales tenemos más conocimientos de edificios, obras o proyectos que han perdurado hasta nuestros días.




Las potencias europeas citan y detallan la costa jarrillera en sus cartas náuticas, realizando una especial descripción de las defensas y puntos vulnerables para un hipotético ataque si llegara el momento.



Los periodos bélicos del siglo XIX sirven para conocer más en profundidad la villa del momento reflejándose en planos militares edificios, fortificaciones y trabajos de defensa, sobre todo en la etapa comprendida durante las denominadas guerras carlistas.


En esta entrada traigo una pequeña representación de cartas náuticas y planos en los que se cita y representa a Portugalete durante varios siglos así como trabajos en la ría, etc.
Espero que gusten y hasta la próxima.

miércoles, 7 de enero de 2009

JUAN DE RASINES

Portugalete ha dado durante toda su historia infinidad de personajes que han tenido cierta relevancia en sus campos de influencia. Militares, políticos, empresarios o indianos, han marcado durante su vida distintas etapas que han pasado de manera pública o a veces solo en el más intimo contorno familiar, distintos avatares dignos de ser conocidos por todos los portugalujos.
Uno de estos es Juan de Rasines, natural de Portugalete que llego a ser en vida capellán de los galeones de la Armada del mar océano, capellán mayor de la Armada de la Carrera de Indias, de las Flotas de Nueva España y de la Armada de Barlovento.


Cargos de gran responsabilidad y que solo en contadas ocasiones se ha tratado la vida de este personaje, encontrándose información del mismo en el Blog de Goio Bañales.
Como ilustración acerco la relación de meritos de este marino que se conserva en el Archivo General de Indias fechada en 1648.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

LA INDUMENTARIA DE LAS PORTUGALUJAS

Hace unos años publiqué en el programa de fiestas de Portugalete un pequeño artículo sobre la indumentaria que vestían las portugalujas en el siglo XVI y XVII. Doce años después y ya que me encuentro realizando entradas relativas a este periodo de nuestra pasada historia, he decidido insertarlo como entrada en este blog. Fue un artículo de un tema que no se había tocado hasta ese momento en Portugalete y años después creo que puede resultar interesante. Si bien el programa de fiestas llegó a gran número de portugalujos, la red da la posibilidad de acercar estos a más personas, los que se encuentran en la villa y los que están en otras latitudes. Sin más paso a insertar el artículo citado, espero que guste.

Resulta curioso de imaginar como en el pasado y durante varios siglos, eran conocidas nuestras antepasadas por las características de la indumentaria que estas lucían. La diversidad de tocados (peinado o adorno de la cabeza), y trajes con que se vestían las mujeres, llevaba como sello natural el lugar geográfico en el que estas habitaban.
Distintas referencias visuales han llegado hasta nuestros días, siendo el pintor Francisco de Mendieta quien mejor ha reflejado lo expuesto en alguna de sus obras. En los cuadros titulados “Jura de los Fueros de Fernando el Católico” (Diputación Foral de Vizcaya), “Boda en Begoña” (Diputación Foral de Guipúzcoa) y “Milagro de la Virgen de Begoña” (Patrimonio Nacional del Estado- Convento de las Descalzas Reales de Madrid) se recogen diferentes escenas en las cuales pueden apreciarse a distintos personajes ricamente ataviados.
Es en el citado cuadro de “Boda en Begoña”, pintado en el siglo XVII, es en el que puede contemplarse a una de las personas asistentes al acontecimiento que en él se plasma, con una indumentaria propia de nuestra localidad. Se puede observar en la parte inferior de la obra unas leyendas a modo de explicación, dando el autor al personaje nº 6 la cita de “Tocado de las mujeres de Bilbao y Portugalete”.
Un siglo antes a la realización de este óleo existió un pequeño cuadro pintado por un viajero francés desconocido, procedente de la desaparecida colección de D. Ramón Lezama Leguizamón, del cual tenemos conocimiento gracias a la conservación de diversas reproducciones fotográficas que se conservan en el museo San Telmo de San Sebastián. En él se encuentran plasmadas las figuras de cuatro mujeres, representando las localidades de “Munguía, Portogalete, Ochandiano y Durango”. De las cuatro damas ataviadas con singulares tocados, tres complementan sus ropajes con “golillas” castellanas (especie de cuellos de los tocados), portando además la de nuestra villa una “beca” (embozo de capa).





Pero aparte de las muestras gráficas de estas indumentarias, también se han recogido los testimonios de diferentes autores y viajeros que dejaron en sus escritos las particularidades del vestuario de nuestras antecesoras.
El primero del que he tenido noticias es del manuscrito realizado el mes de Mayo de 1599, durante el viaje por la península de los estudiantes alemanes Joel Koris y Diego Cuelbis. Este último, recoge en un “cuaderno de viaje” distintas vicisitudes del recorrido. Al llegar a Portugalete describen como “las doncellas traen las cabezas descubiertas y rapado en cabello, hasta que son casadas, como á Bayona y en toda la provincia de Piscaya”.
También por las mismas fechas (finales del siglo XVI), Fray Miguel de Alonsótegui, fraile mercedario de Burceña, escribe la obra “Crónica de Vizcaya”. En uno de los apartados dedicados a los tocados, el autor cita como “hacia la parte de Bilbao y Portugalete traen de figura de unos morteros redondos”.
Estas prendas eran sustentadas sobre las cabezas, merced a un armazón de mimbre o alambre que servía de base al tocado. Sobre este se enroscaba y anudaba un lienzo blanco, dando la forma deseada por la autora del mismo. Las dimensiones llegaban en ocasiones a superar las “31 varas de lienzo fino o más de 6 varas de lienzo grueso” (la vara castellana equivale a 835,9 milímetros).
Fruto del éxito que tuvo este tipo de complementos en el vestuario femenino durante varios siglos, fue el nacimiento del oficio de “toqueras”, encargadas de la elaboración de estas “obras de arte”. Dentro del mismo las más famosas resultaron ser las vizcaínas, tal es así, que en diversas obras teatrales tanto de Lope de Vega como de otros autores clásicos, son personificadas frecuentemente en sus comedias las toqueras de nuestra provincia.
Finalmente cabe mencionar, aunque en otro de los campos de la indumentaria la existencia de cuatro estatuas en el parque de la Canilla, las cuales simbolizan las estaciones del año, ataviadas con los ropajes arratianos del pasado siglo.
Realizadas por Areizaga, es de destacar el gran valor etnográfico, tanto por la obra en sí, como por la fiel representación de la vestimenta utilizada en este valle en el pasado.





FRANCISCO DIAZ DE LA PIMIENTA.


Uno de los personajes más relevantes relacionados con la villa de Portugalete durante el siglo XVII es sin lugar a dudas el Almirante Francisco Díaz de la Pimienta, uno de los principales marinos de su época.
Importante personaje del mundo náutico de su tiempo, ostento distintos cargos, todos relacionados con el mundo naval.


Sobre el mismo y algunos de sus antepasados existen diversos trabajos, pero quiero acercar a este blog varias imágenes de una obra de época, concretamente de 1642, editada en la imprenta de Juan Sánchez, en la que se cita la toma de la isla Santa Catalina por este militar, la expulsión de los enemigos que en ella se encontraban y la relación de prisioneros capturados por Díaz de la Pimienta.
Esta publicación es una de las pocas obras impresas del siglo XVII en que se da cuenta de diversos actos protagonizados por una persona íntimamente relacionada con Portugalete, un trabajo más dentro de la relación de obras impresas y manuscritas que tienen una vinculación bibliográfica jarrillera.





miércoles, 19 de noviembre de 2008

FRAY JUAN BAUTISTA DE MOLLINEDO

Una de las figuras más relevantes que ha dado la villa de Portugalete a lo largo de todos estos siglos, y sin embargo más desconocido, es sin lugar a dudas el fraile Franciscano Fray Juan Bautista de Mollinedo, figura clave en la colonización de las tierras del suroeste mexicano así como descubridor de los nacientes territorios aun sin explorar durante el siglo XVI en el país azteca.
Mollinedo nace en la villa de Portugalete el año 1557. A temprana edad emigra a los territorios de Nueva España (México), donde motivado por su profunda fe religiosa ingresara en la orden franciscana en el convento de Acambaro (Guanajuato).
En esta comunidad, y como parte de su formación religiosa, estudiara varias de las lenguas indígenas del entorno, especializándose en el Otomi, idioma que llegara a hablar a la perfección.
Tras este periodo se trasladara al convento de San Juan Bautista de Xichú dentro de la provincia franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán. En esta congregación obtendrá la máxima representación con el cargo oficial de Guardián de la orden.
Regresa a España viajando nuevamente al nuevo mundo junto con un nutrido grupo de franciscanos el año 1601. De esta marcha se conservan en el Archivo de Indias de Sevilla el expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Bautista Mollinedo, fraile franciscano, a Perú. Fecha de la licencia 20 de Febrero de 1601.[1]
En 1607, y dentro de su labor misionera, se adentrara junto con otros miembros de su congregación, en la región de Rio Verde. De sus acompañantes cabe destacar a Fray Juan de Cárdenas, con el que descubrirá y evangelizara buena parte de estas nuevas tierras.

[1] Archivo General de Indias, Sección Contratación 5265, N.1, R35.

La expedición será extremadamente dura llegando a no tener más equipaje que sus propias rotas, como calzado sus pies desnudos y como alimento unas pequeñas tortas de maíz tostadas.
Llegaran al puesto o avanzada militar de Santa Catarina, dirigiéndose a Pinihuán, donde lograran reunir a varias familias de nativos creando una población. En este lugar construirán una pequeña capilla de paja para oficiar misa, primera construcción de los europeos en estas tierras. Esta zona se encuentra en el actual estado mexicano de San Juan de Potosí, siendo estas primeras familias indígenas pertenecientes a la etnia Maya.
Iguales hechos repetirán en la población bautizada con el nombre de “Lagunillas”, trasladándose posteriormente al llamado “Valle del Maíz” donde levantaran una iglesia además de un convento para la congregación. Esta última construcción ser edificada con muros de adobe y techo de paja y pintada con cal blanca.
Otro nuevo convento además de una nueva iglesia será construida en la localidad de Tula, estando considerado este lugar el segundo pueblo misión en la historia del país azteca.
Posteriormente, y continuando con este periplo, Mollinedo y sus compañeros permanecerán una nueva temporada en Santa Catarina reponiendo fuerzas, dirigiéndose tras este periodo hacia el norte hasta El Jaumave y prosiguiendo hasta el Nuevo Reino de León, ultimo paraje del llamado Río Verde.
En la primera expedición Mollinedo, Cárdenas y el resto de frailes que les acompañan se relacionaran con las distintas etnias y tribus que habitan la región, intercambiando conocimientos con Alaquines, Pames, Guachichiles, Pisones y un largo etcétera que sobrepasara la veintena de grupos indígenas.
En toda esta región los Franciscanos serán los primeros europeos en adentrarse y tomar contacto con los originarios pobladores locales.


Tras finalizar este primer viaje, Mollinedo y su expedición regresaran al convento de Acambaro donde darán cuenta a las autoridades religiosas, políticas y militares de las zonas descubiertas y las características de las mismas, solicitando autorización para el envío de más frailes con el propósito de evangelizar todos los pueblos descubiertos.
Entre otros Mollinedo se entrevista con el Marqués de Guadalcazar Virrey de Nueva España, al que nuevamente solicitara su colaboración para la empresa citada.
El Virrey encargara diversos estudios sobre lo descrito por Mollinedo y su grupo, encargando uno de los mismos a Fray Diego Muñoz, provincial de la congregación en las provincias de San Pedro y San Pablo de Michoacán y al Alcalde Mayor del pueblo de Queretano. El dictamen de ambos será favorable a las tesis expuestas.
Una de las incidencias que hace constar Mollinedo en todas las entrevistas que mantiene, es el excelente recibimiento de que es objeto por parte de todas las tribus con las que se tiene contacto.
Tras varios años de negociaciones y solicitudes, finalmente el 5 de Mayo de 1612 se obtendrá la licencia firmada por el rey Felipe II por la que se ordena proveer de todo lo necesario para la conversión de los indios del Rio Verde, Valle de Concá, Cerro Gordo y Jaumave.
Las primeras estimaciones cifraban que la población que se podría localizar estaría compuesta por unas 600 personas aproximadamente.
A pesar de la fecha de autorización real, el proyecto se irá demorando, teniendo que escribir varias veces Mollinedo al Rey. Una de estas misivas está fechada en 1616.
Finalmente en 1617 y valiéndose del patronazgo de la corona, se ordenara por parte del Virrey la construcción de iglesia y convento en la zona de Río Verde, con el estatus de Fundación, teniendo la representación y responsabilidad de estos lugares dos frailes de la congregación franciscana de Michoacán . Estos recibirán “como avío 150 pesos de oro común, 75 fanegas de maíz, ornamentos, campana, cálices, patenas, vinajeras, manteles, libro de canto y fierro para hacer ostias”.
Para facilitar el agrupamiento de la población y poder crear un núcleo rural, se ordena entregar a las tribus autóctonas “y por una sola vez, 200 fanegas de maíz, dos docenas de bueyes, cuatro docenas de rejas de arar, 50 vacas, dos toros, 200 ovejas y 100 cabras”. Del reparto se encargaran Mollinedo junto con D. Juan de Porras y Ulloa, Capitán y Alcalde Mayor de las minas de Xichú.


Entre los meses de Julio a Septiembre de 1617, Juan Bautista de Mollinedo, en presencia de los indios Chichimecas de la zona así como de los españoles de los asentamientos próximos, realiza varias ceremonias de fundación de localidades y parroquias, delimitando sus demarcaciones geográficas y dejando clérigos en las siguientes poblaciones:
1 de Julio en Santa Catarina Mártir de Río Verde, 6 de Julio en San Antonio de Lagunillas, 8 de Julio en Nuestra Señora de la Presentación de Pinihuán, 10 de Julio en San Felipe de Jesús de los Gomates, 15 de Julio en Nuestras Señora de la Purísima Concepción del valle del Maíz , 22 de Julio en San Antonio de Tula, 23 de Julio en San Juan Bautista de Jaumave, 29 de Julio en Nuestra Señora de los Ángeles del Monte del Alberne.
Durante el mes de Agosto se fundan el día 1 la localidad de Santa Clara, el 8 San Cristóbal de Rio Blanco. Finalmente en Septiembre se crearan las localidades de Santa María de Teotlán el día 4, el 12 San Pedro Mártir de las Alpujarras y el 22 en San Juan Tetla de Cerro Gordo.
Durante más de diez años, Mollinedo junto con otros miembros de su congregación recorrerá buena parte de esta zona de México, catequizando a indios Pames y Pisones entre otros y fundando diferentes congregaciones de su orden. Finalizara esta labor en 1627.
Como responsable franciscano de la estas nuevas tierras viajara a España intentando que la presencia franciscana fuese más relevante en estas regiones aun por explorar.
Obtendrá el mandato real por el que se le facultaba como representante de su orden junto con el responsable de la Compañía de San Agustín y el de la de Santo Domingo, en contra de la cédula por la que se privaba de sus exenciones a los religiosos a favor de los obispos.
Tras finalizar con los mandamientos reales cayó enfermo, falleciendo en el convento franciscano de Madrid en 1628.
Esta repentina muerte truncara todos los proyectos para poder adentrarse en otras regiones inexploradas del país mexicano. Los planes de Mollinedo era el afianzamiento de la fe cristiana en las nuevas zonas descubiertas, compaginándolo con el control administrativo, político y estratégico para la corona, teniendo además una mayor zona de influencia de su orden religiosa.
El proyecto final recogía la evangelización desde el Yucatán hasta La Florida.
Cabe citar que algunas de las poblaciones fundadas por este portugalujo se habían despoblado en 1637 fruto de asesinatos y asaltos producidos por revueltas indígenas.
Solamente tras la pacificación impuesta por el Capitán Gaspar Ibáñez de Argoitia y la prisión y ejecución de algunos de los cabecillas se llevo la paz a la comarca.
Tras la revuelta y para mitigar el malestar por las condiciones con las que se trataban a los indígenas por parte de los hacendados, se ordeno repartir por parte de las autoridades, tierras, agua, solares, además de carne de venado.


Algunas de las poblaciones fundadas por Mollinedo.

Como ya se ha descrito en la biografía de Mollinedo su principal labor y a la que dedico la mayor parte de su existencia es la fundación y evangelización de las tierras que comenzaban a descubrirse en el continente americano.
Las ceremonias de toma de posesión se desarrollaban de diferente manera aunque todas ellas tenían un mismo patrón a seguir.
El 1 de Julio de 1617 Mollinedo funda la misión de Santa Catarina Virgen, embrión de lo que será en el futuro un importante núcleo de población. Los actos de ceremonia comenzaran con la celebración de una misa en la iglesia de Vaharenque, tomándose posesión del lugar en nombre de la corona y delimitándose la demarcación geográfica en que debía de comprenderse. En su posterior viaje a España, Mollinedo realizara gestiones para que esta población tenga el estatus de “Custodia”, obteniéndose la cedula real para tal distinción el año 1621. (Se denominaba “Custodia” mandaba por un Custodio religioso compuesta por zonas indígenas sin evangelizar y misiones. El Custodio residía en la cabeza de la región, estando compuesta esta por un gran número de misiones).
A finales del siglo XVII, Fray Martín de Herrán será el sucesor de Mollinedo, convirtiendo la comarca en una zona prospera, ensanchando las fronteras y aumentando la Custodia con nuevas misiones.
Otra de las poblaciones fundadas por este portugalujo, Tula, se encuentra en el estado de Tamaulipas, antiguo nuevo Santander. El 22 de Julio de 1617 la expedición de Mollinedo llega desde La Sauceda en el estado de San Luis de Potosí. Portaban una imagen de San Antonio, santo que todavía se tiene como patrón de la localidad.
La pequeña representación franciscana se asentara en la falda sur del cerro bautizado como de La Cruz, reuniéndose con familias de las tribus Mascorros y Pisones. Estas personas, junto con las recién creadas misiones serán el embrión de esta población.
Como responsable de la administración de Tula, Mollinedo pondrá a Fray Diego de Espinosa, comprendiendo los términos de esta localidad desde “el puerto de Francia que cae al valle de las lagrimas, 8 leguas de dicho pueblo en contorno por parte de la jurisdicción del beneficio de Guadalcazar y por parte de Jaumave otras 8 leguas hasta el sitio que llaman de la Tinaja con todas sus vertientes y 4 leguas por la parte que nombran de Tanguachin”.
Como testigos de la fundación y firmantes del acta se encontraban los ciudadanos españoles Sebastián Jiménez, Pedro de la Fuente y Alfonso Cortes además de los capitanes D. Cristóbal, D. Pablo y D. Francisco, todos ellos propietarios de las rancherías de Chichimecas. Años después de su fundación, la población de Tula pasaría a depender administrativa y militarmente a la justicia de Valles.
Tras Fray Diego de Espinosa ocupara el cargo de administrador Fray Martín Herrán con el cual el desarrollo de la localidad aumentaría de forma espectacular, teniendo bajo su control a más de 10.000 pobladores de la etnia Chichimeca.
En la actualidad en esta localidad se pueden observa diferentes pinturas murales en sus calles en las que se recogen escenas de la fundación de la misma por Mollinedo y los frailes que le acompañaban.
Finalmente cabe citar la población de Santa Catarina Mártir de Rio Verde, fundada el 1 de Julio de 1617.
Esta población será administrada tras su fundación por Fray Juan de Cárdenas.
En 1621 se le otorgara el tratamiento de Custodia, pasando al de provincia libre en 1622. Al no poder cumplir con las condiciones necesarias, pasara nuevamente a ser Custodia hasta el año 1845.
Los primeros pobladores son las tribus autóctonas de Otomíes, Mascorros y Guachichiles.
10 años después de la fundación de Santa Catarina estos habitantes comenzaron a huir de la zona refugiándose en unas barrancas cercanas. Los malos tratos de que eran objeto por parte de algunos de los estancieros españoles así como la falta de alimentos propiciaran un fuerte éxodo de la comarca.
A pesar de los distintos mandamientos de la Real Audiencia así como las diferentes órdenes promulgadas para conservar de forma pacífica las tierras de estas tribus, las mismas no se cumplían.
En 1674, ya se había levantado la Iglesia, el convento y la casa del Capitán protector, mientras las viviendas de los indígenas se encontraban separadas entre sí, sin calles, y construidas sin orden y de forma anárquica. Tiempo después Martín de Mendealde, Capitán del lugar, ordena que todas las viviendas de la población aborigen se edifiquen alrededor de los edificios principales tomando como base el convento y la iglesia.
A finales del siglo XVII los habitantes se contaban en unas 60 familias de Otomíes por 6 de Chichimecas.
En la década de 1680 a 1690 las congregaciones religiosas trabajaran en la defensa de los indígenas contra los abusos de los hacendados, los cuales en esta época se dedicaban a invadir las tierras de los autóctonos, exigiendo servicio personal, pasando en casos extremos al secuestro de los indios y su posterior venta como esclavos en localidades como Puebla.
En 1743 se comenzó a construir la actual iglesia parroquial. 34 años más tarde (1777) se finalizaban las paredes de la misma además del techo de Zacate. Entre 1825 a 1835 se cerraran las bóvedas finalizándose la torre.
La figura de custodia en esta localidad finalizara a mediados del siglo XIX entrando el clero diocesano a suplir el puesto de los misioneros.
Hoy en día en Santa Catarina y frente a la parroquia, en la plazoleta de la fundación existe una estatua de Fray Juan Bautista de Mollinedo.
Así mismo también hay un colegio con el nombre de este Portugalujo en la calle Gabriel Martínez bajo la dirección de las religiosas Hijas del Sagrado Corazón y Santa María de Guadalupe.