sábado, 19 de mayo de 2012

ENTREVISTA AL FILÓSOFO PORTUGALUJO JAVIER SÁDABA EN LA PRENSA NAVARRA.


En la entrada de hoy reproduzco una entrevista realizada al filósofo portugalujo Javier Sádaba que ha publicado el diario “Noticias de Navarra”.

En esta entrevista se tocan temas de candente actualidad en la que este pensador jarrillero plasma su opinión citándose así mismo la trayectoria de este filósofo así como referencias a su último trabajo publicado.

Sádaba ha colaborado siempre con diferentes publicaciones relacionadas con  nuestra localidad, destacando tal vez de entre las mismas su aportación a los Boletines de la Sociedad de Estudios Fray Martín de Coscojales titulado “Ojillo, Ojillo”.

Como cada vez que se reproduce en este blog algún trabajo tomado de la red, al final de estas líneas aparece el enlace a la versión original para los que deseen leerlo en su versión primitiva.

Espero que la entrada guste y hasta la próxima.  

"Ya no es cuestión de comerse el coco, es momento de tomar decisiones prácticas"

Nacido en Portugalete (1940), ha abordado la actualidad en más de 20 libros. Hoy, dentro del ciclo Bihar organizado por Ikastola Argia, ofrecerá una charla en la Casa del Almirante de Tudela (19.30 horas), bajo el título 'Urge un cambio social'.
Nieves Arigita - Viernes, 18 de Mayo de 2012.

tudela. La sensación o certeza de que es necesario dar un giro al modelo establecido es constante en todas las épocas, pero usted ahora le añade urgencia. ¿Por qué?
 
Efectivamente es algo repetitivo, pero yo voy a insistir bastante precisamente en la idea de urgencia en el sentido de que la idea no tiene que pudrirse. Es algo que tiene que ser inmediato. Tal y como están las cosas, podría compararse a un edificio en llamas del que uno sale con urgencia. Creo que es el tipo de sociedad en el que vivimos donde uno puede quemarse en cualquier momento y, por lo tanto, no es momento ni cuestión de comerse el coco, darle más vueltas o hacer malabarismos intelectuales, sino de tomar decisiones prácticas.

¿Hemos estado demasiado tiempo inmóviles viéndolas venir? ¿Hemos pecado de complacientes?
Hay dos cosas: cómo estamos y cómo tendríamos que estar. Uno de los mayores pecados siempre, y más en días como estos, es la indiferencia, mirar para otro lado. La indiferencia es peor que otros supuestos vicios como pueden ser la precipitación, el fanatismo…Y después ¿qué nos ha pasado? Las causas serían muchas, pero hay una que destaca por encima de todo: el dinero se ha convertido en el nuevo dios de nuestra sociedad, el capitalismo manda por encima de cualquier cabeza y la política se ha sometido completamente a ello. Es uno de los peores males que sufrimos en este momento. En una supuesta democracia, el ciudadano es el que manda sobre el político y este se limita a controlar su dinero; pero ha ocurrido todo lo contrario y el dinero manda al político, mientras el político se ríe del ciudadano.

Y con este panorama ¿qué papel le queda a la filosofía? ¿No le parece necesario que insistamos en interpretar el sentido de todo esto en otros términos que no sean los económicos?

Nadie se sienta a interpretar el sentido de todo esto si no es en términos económicos. Primero hay una cierta esquizofrenia, y es que palabras hay muchas y se habla constantemente de valores, de una nueva moral..., cosas por el estilo. Pero son palabras muy vacías, de propaganda, de moda, simplemente para disimular después el núcleo de la realidad. Y el núcleo de la realidad es la absoluta fuerza con la que manda el que tiene el poder, que es el que tiene el dinero. Así se ha producido una doble inversión. La primera, la política, ya que el político en vez de estar al servicio del ciudadano (como mero recadista que debe ser) nos ha convertido a los ciudadanos en sus servidores. Esa es la gran inversión que habría que transmutar. Y la segunda es en términos económicos. Los recursos no son distribuidos por aquellos que gestionan la vida política, es al revés, y la vida política ha pasado a estar en manos de aquellos que tienen el dinero. Me parece que estas dos son las dos grandes inversiones que están dando al traste con lo que podía ser una democracia con demócratas, que no solo sea de nombre o pura ficción. Una democracia, en definitiva, donde realmente la igualdad no sea también algo que queda en papel mojado en un programa de gobierno, sino en algo real.

Política, economía, democracia... Los límites y las inversiones de los conceptos están desdibujados. ¿Añadimos religión como elemento que urge también cambiar?

Más que de religión yo hablaría de determinadas creencias religiosas. Que alguien se preocupe por su sentido de la vida o tenga una vida interior es una cuestión suya con tal de que no interfiera en la plaza pública. Me parece bien que cada uno reserve su vida como pueda. El asunto es cuando una religión monoteísta, que además son las más fieras, con una implantación y tradición grande, quiere dominar todos los ámbitos de la sociedad. Y eso es lo que está ocurriendo en buena parte del mundo, a pesar de que, por ejemplo, en España se ha secularizado mucho. Hablamos de un país que no dejar de ser una parte muy africana, pero al fin y al cabo parte de Europa. Sin embargo, la intensidad con la que ciertos grupos están actuando es un auténtico peligro porque rompe la democracia entre iguales. Ellos se colocan con la verdad con mayúsculas, suprema y nos quieren imponer su vida.

¿Eso añade desorientación sobre qué está bien o mal, qué es ético o no? Cada cuatro años cambian las reglas...

La ética no tiene por qué basarse en la religión, la ética es autónoma y todo intento de absorber la religión es un intento que habría que rechazar. El comportamiento moral entre los humanos lo gestionamos nosotros y, después, los problemas que pueden plantear cuestiones como el aborto, la eutanasia o las nuevas biotecnologías, que es un tema fundamental, se las pueden plantear los de su club. El que es católico tendrá que resolver una cuestión suya. Es cierto que me da pena mucha gente que la veo muy sana y que, sin embargo, mantiene un hilo de creencias que le crea problemas de ese tipo. Lo que les diría es que pongan su conciencia por encima de cualquier otro mandato. Y los que estamos fuera, respetaremos las opciones últimas de cada uno, pero una vez que no interfieran en la vida pública, que se queden en su casa. De la misma manera que, a no ser de una manera puramente de juego intelectual, no les discuto sus asuntos, que ellos no nos discutan a nosotros cómo tenemos que llevar a cabo nuestra vida sexual, nuestra reproducción y nuestro marcharnos de un mundo al cual, precisamente, nadie nos pidió permiso para venir.
¿Echa en falta un movimiento realmente efectivo y contundente para el cambio?

Es evidente que las cosas no están para tirar cohetes y que está muy justificada la desesperación de mucha gente y que no se ve un agujero por donde meter la cabeza; pero por ejemplo, el 15-M no ha muerto. No digo yo que haya grandes movimientos alternativos, pero sí por lo menos hay gente que está dispuesta a pensar que otro mundo es posible.
De momento, usted está terminando un libro titulado 'La cultura del no sufrir'. ¿Existe realmente esa cultura, y si es así, explica cómo encontrarla? 

Quiero acabar el libro este mes, veremos si puedo. La cultura del no sufrir incluye una parte como más general en torno a cómo podemos plantearnos el estar en este mundo sufriendo menos. Después trato de aplicarlo a distintos campos, al de la política, del amor…Y a todos aquellos campos de la vida cotidiana en donde buscamos esa felicidad que intentan darnos los métodos de autoayuda y cosas por el estilo que, por cierto, me parecen grandes mentiras.Lo que teníamos que hacer es tener la habilidad suficiente para poder saber vivir nosotros con nosotros y con los demás.