domingo, 21 de abril de 2013

MARÍA DOLORES VEDIA GOOSFENS, ESCRITORA RESIDENTE EN PORTUGALETE EN EL SIGLO XIX.



Hoy acerco al blog a una autora portugaluja, que sin haber nacido en nuestra localidad, residió en ella la mayor de su vida  trayendo al mundo a sus hijos en  Portugalete.

Me refiero a María Dolores Vedia  Goosfens, nacida en Bilbao en abril de 1809 y autora de varios libros de cocina publicados en el siglo XIX y primeros años del XX, aportando en estos trabajos un nuevo enfoque y una visión realista e innovadora  al mundo culinario de aquellas fechas. 

Dolores contrae matrimonio en 1831 en la localidad de Balmaseda con Manuel Antonio Uhagón Olea nacido en Bilbao en 1798. Con el tiempo  traslada su residencia a nuestra localidad. 

Manuel Antonio es miembro de una reconocida familia ostentando el cargo de Diputado Provincial en los años 30 del siglo XIX o regidor del ayuntamiento de Bilbao a mediados de la década de los años 40 del mismo siglo. 

La familia del mismo se encontraba repartida por todos los estamentos de poder de la provincia, desde el empresarial, el político o el militar, apareciendo tanto Manuel Antonio como algunos de sus familiares cercanos entre la lista de los fundadores de la sociedad Bilbaina a la finalización de la primera guerra carlista.
Con Manuel Antonio  tendrá dos hijos, ambos  nacidos en la villa jarrillera, Isabel Dolores Petra (Portugalete-1832) y Enrique Pascual (Portugalete – 1835). Isabel será la madre del célebre aventurero y explorador vasco Enrique Ibarreta Uhagón fallecido en tierras argentinas a finales del  siglo XIX.



Con el tiempo Manuel Antonio fallecerá contrayendo nuevas nupcias María Dolores con un sobrino de su difunto de nombre Vicente Uhagón Arechaga, Capitán de Navío de la Real Armada, Diputado a Cortes y Diputado Foral. 

María Dolores Vedia debía de ser una mujer de fuerte carácter, gobernadora de su familia y con muchas inquietudes, entre ellas las literarias. 

De su saber y organización modestica saldrán varias de las obras que publica. Una de las más reconocidas lleva por título “La Mesa española. Arte de cocina al alcance de una fortuna media” trabajo publicado en su primera edición en 1887 y reeditado en San Sebastián en  1898.

En su prólogo, la autora dedica estas palabras a las jóvenes de su tiempo : … es la mejor educada la señorita que toca el piano, dibuja flores, pinta paisajes, hace pajaritos, habla francés, charla por los codos, baila el rigodón, se aprisiona el talle, se abanica con gracia, viste con lujo, se fatiga pronto al andar a pie, sigue los derroteros de la diosa Moda en todo los órdenes de la vida superficial, y por fin, tiene el orgullo de ignorar el arte de hacer calceta y el modo de freír un par de huevos.

También tiene unas fuertes palabras sobre los libros de cocina de esas fechas opinando sobre los mismos:  Es la lectura empalagosa y a menudo difícilmente inteligible de las obras que, a título de Libros de cocina, corren por ahí de mano en mano, y en las cuales sobran palabras, drogas, yerbas y platos, y falta la sencillez de la ejecución de sus fórmulas y el necesario acomodamiento de los guisos...




Otro de los trabajos de esta reconocida cocinera lleva por título "Libro de cocina a propósito para la mesa Vizcaína" publicado en Bilbao en 1903 y reeditado en la Imprenta del Noticiero Bilbaíno en 1912 y también, como su trabajo anterior, muy  apreciado en el mundo del arte culinario por la sencillez de sus recetas y la fácil realización de un gran número de platos.

A través de los mismos, María Dolores Vedia nos acerca gran número de recetas de cocina tal como la misma las realizaba en su domicilio, desde el bacalao al pil-pil a diferentes platos realizados con aves, utilizando diferentes especias y condimentos.

Las publicaciones de esta consumada cocinera son libros de obligada lectura para todos aquellos que se encuentran adentrados en el mundo de la cocina de manera profesional, descubriendo a través de sus páginas la alimentación de algunas de las capas sociales de la villa en el pasado.

Otra escritora de la que no se tenía mucha constancia en la villa en la que pasó la mayor parte de su vida.
Espero que la entrada guste y hasta la próxima.