jueves, 20 de febrero de 2014

CELIA G. GILARTE, PERIODISTA DE GUERRA AFINCADA EN PORTUGALETE DURANTE LA GUERRA CIVIL.



La entrada de hoy está dedicada a una de las primeras, por no decir la primera, mujer periodista que estuvo retrasmitiendo sus crónicas  desde el frente de batalla durante la pasada guerra civil. Me refiero a  Cecilia G. de Gilarte, periodista tolosarra que vivió durante esos convulsos momentos en nuestra localidad.

Cecilia se casó en Portugalete con Amos Ruiz Girón, Comandante del Batallón Disciplinario de Euzkadi que se encontraba en esas fechas acantonado en nuestra localidad, conviviendo con su esposo en Portugalete siempre que los acontecimientos bélicos así se lo permitían.

Sobre esta reconocida periodista y su estancia en nuestra localidad existen  diferentes trabajos, siendo el más importante de los mismos un libro sobre ella editado y realizado por la Asociación Sancho de Beurko  Elkartea, libro que recomiendo su lectura.

Como acercamiento a la figura de esta periodista, en la entrada de hoy reproduzco un artículo aparecido hace escasas fechas en la prensa local en el que se aportan diversos datos sobre Cecilia G. Gilarte.

Como es habitual en este blog cada vez que se reproduce un artículo de otro autor, al final de la entrada aparece un enlace para todos aquellos que deseen leer este artículo en su formato original. Inserto así mismo distintos enlaces de trabajos sobre esta periodista que se pueden encontrar en la red, teniendo una visión más global de los que fue su vida durante la guerra así como el periplo vivido por la misma y su familia durante su exilio.

Para ilustrar esta entrada acerco diversas imágenes de la misma en diferentes periodos de su vida, pudiéndose observar en varias de las mismas desde su estancia en el frente de batalla así como en compañía de su esposo el Comandante Ruiz Girón.

Espero que la entrada guste, teniendo de esta manera unas pequeñas noticias de una de esas mujeres que rompieron moldes  adentrándose y desarrollando oficios que hasta la fecha estaban solamente realizados por varones.



 
La tolosarra Cecilia G. de Guilarte fue la primera corresponsal en los frentes del Norte en la Guerra Civil. Siempre escribía sus crónicas en primera persona.

18.02.14 

ITSASO ÁLVAREZ |

Nacida en Tolosa en el seno de una familia obrera de origen burgalés procedente de La Bureba, Cecilia G. de Guilarte (1915-1989) era la mayor de cuatro hermanos. Su padre, un militante anarquista que trabajaba en la Papelera Española, fue la persona que más influyó en su decisión de hacer de la pluma su oficio. Cecilia trabajó durante un tiempo en la Papelera, lo que le llevó a militar en las Juventudes Libertarias y a derivar su gran vocación, la de escritora, hacia las publicaciones sindicalistas. De hecho, desde temprano quiso contar cosas. Con 11 años publicó su primer relato sobre el vuelo transoceánico del Plus Ultra, a los 16 ganó un concurso de cuentos, a los 17 escribió una serie de artículos sobre la lucha de clases en Italia para el periódico anarquista canario 'En Marcha' y a los 20 años publicó unos relatos breves, a la par que se labraba un prometedor futuro como periodista en el semanario 'Estampa' de Madrid. El golpe de Estado de 1936 contra el gobierno de la República Española, que dio comienzo a la Guerra Civil, le acabaría llevando por los derroteros del periodismo de guerra.



La sublevación militar le sorprendió en Gipuzkoa y se incorporó al grupo anarquista Los Temerarios, compartiendo los avatares de los milicianos mientras ponía su apasionada pluma al servicio de la causa antifascista del donostiarra Frente Popular y colaboraba con 'CNT Norte', según relatan Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz, de la Asociación Sancho de Beurko, en 'Cecilia G. de Guilarte, reportera de la CNT' (Ediciones Beta). Esta mujer obtuvo varias exclusivas, como la entrevista que le hizo al aviador alemán Karl Gustav Schmidt, derribado sobre Bilbao tras el bombardeo del 4 de enero de 1937, día en que la muchedumbre penetró en las cárceles de la ciudad y causó una matanza entre los presos franquistas; y como la cita con un prisionero italiano del Corpo di Truppe Volontarie, capturado por las tropas vascas en el frente de Bermeo, en la batalla de Sollube en mayo de 1937. En este reportaje, el combatiente se justificaba asegurando que era un campesino, y que en Italia se moría de hambre. La periodista condensaba la sinrazón de toda guerra en dos frases. "Es la Italia que ha venido a España. La Italia que muere en España, por no morir de hambre en su tierra".

Cecilia escribía sus crónicas de guerra en primera persona, como se ve en este vehemente artículo sobre Karl Gustav Schmidt publicado en 'CNT Norte' el 12 de enero de 1937:



"Ante los aparatos fascistas destrozados, ante los cadáveres carbonizados de los aviadores alemanes me he sentido más periodista que nunca. Y también más joven. Me parecía que el cotidiano 'tranquilidad en toda la provincia' del gobernador y el 'niño mordido por un perro' de toda la vida se rebelaban, cansados, sin duda, de ser las noticias salientes del día. Uno de los aviadores fascistas ha resultado ileso, se decía. Y la noticia se agrandaba. Corría kilómetros y se repetía de una a otra punta de la provincia.

-Hay que buscarlo -me he dicho-. ¿Cómo?

No quiera el lector saberlo. Imagínese todos los trucos periodísticos, todas las ventana, escaladas que quiera, y aún resultará pálido ante la realidad.

Bilbao era una ola de pasión. Se pedía la muerte del que con tan traidoras intenciones llegó a Vizcaya. La pedían las madres que saben de dolor y de ternuras. La pedía el pueblo sintiendo la bofetada alemana en pleno rostro. (...)

Angustia en los ministerios. Pasión en la calle. Titubeos. Un hombre de pronto. Sólo él sería capaz de llevarse al preso pasándolo por entre la multitud impaciente ya para evitar que la justicia del pueblo se cumpliese con demasiada premura.



Y Schmidt Karl Gustav, el aviador alemán cuya vida un pueblo entero reclama, atravesó Bilbao, lleno el rostro de asombro y temor, ante las gentes agitadas en oleadas de sentimientos vengadores.

Es preciso verle, hablarle. He querido borrar de mi memoria las peripecias que esto me costó. (....)
-¿Qué opinas de la aviación leal?

-Son valientes -responde lacónico.

-¿Y ahora? -le pregunto.

Hace un gesto de indiferencia. Se ve que lucha por aparecer tranquilo sin conseguirlo. Hay en sus ojos azules una sombra de tristeza, parecida a la que se observa en las gallinas próximas al sacrificio. Con la vista fija en el suelo, contesta:

-Ya sé que no saldré de aquí. Al principio creí que esto terminaría enseguida... todos lo creímos así".

A Schmidt no le interesaban demasiado las preguntas de Guilarte. Se limitaba a contestar formulando otro interrogante. Siempre el mismo. "¿Me van a matar?".

Guilarte cubrió para el periódico de la CNT los frentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias entre 1936 y 1937. Ofreció una visión de la guerra muy alejada de los tópicos que asignaban a la mujer periodista un rol de mera propagandista. En medio de todo ello, vivió una historia de amor con el eibarrés Amós Ruiz Girón, gudari que llegó a ser jefe del Batallón Disciplinario de Euskadi, y recibió una estocada, la muerte de uno de sus hermanos en el frente.



G. de Guilarte permaneció en Cataluña hasta febrero de 1939. Poco antes de finalizar la guerra emprendió el exilio a Francia y colaboró en el periódico 'Le Soud-Ouest'. En 1940 embarcó rumbo a México, donde trabajó en la revista 'Rumbo' y fue directora de las publicaciones 'El Hogar' y 'Mujer', al tiempo que colaboró en diversas publicaciones vascas del exilio, entre ellas, ‘Euzko-Deya’, ‘Gernika’, 'Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos', 'Tierra Vasca', etcétera. En la capital mexicana militó en Izquierda Republicana de Euskadi. Fue socia fundadora del Ateneo Español de México y jefa del departamento de Extensión Universitaria y directora de la revista 'Universidad de Sonora', donde impartió Historia del Arte e Historia del Teatro. En 1964, regresa a Tolosa, mientras que su marido permanece en México hasta la muerte de Franco. Guilarte tuvo que vivir hasta su muerte el segundo exilio o el exilio de la "tierra del exilio" y de parte de su familia. Ya en España, colaboró en 'La voz de España' y en el periódico mexicano 'Novedades'. Es autora también de novelas, relatos, ensayos, obras de teatro y biografía, incluso llegó a ser finalista del Premio Planeta.



Merece la pena recordar un fragmento de 'Un barco cargado de…', libro que recoge su la crónica de su exilio a México desde Francia. Encaja cómodamente con la literatura de viajes, sirviéndose de las técnicas novelísticas para presentar sus recuerdos de una manera más amena y dar cabida, dentro de este espacio polifónico que es el barco, a las voces de los protagonistas de su historia:



"Mientras iba, pensé que España se hace y rehace a sí misma, una y múltiple, sobre el espacio de un ladrillo. Junto al grupo de los vascos, un hombre cantaba con íntimo estremecimiento uno de esos cantares de las minas andaluzas, sin estorbar a otro que, a pecho abierto, levantaba hasta el cielo su 'Asturias patria querida'. Y así, hasta la extrema punta de la popa, unos cientos de hombres que se habían jugado el destino a cara o cruz, y lo habían perdido. Resultaba terriblemente hermoso. Y yo sabía entonces que, pasara lo que pasara, ni lo olvidaría ni sería capaz de describirlo".