
A tenor de la gran cantidad de imágenes que se conservan del paso de este buque de guerra por las aguas de la ría, la construcción y tamaño del mismo tuvieron que tener una gran trascendencia en la vida cotidiana tanto de los portugalujos como de los veraneantes que llenaban nuestra villa ya que su paso siempre fue visto con asombro y expectación, llenando los aledaños del muelle infinidad de anónimos observadores.
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